12.9.11


Y fue esa noche…


la que te permití, dominarme

atándome a tus cadenas,

me embriagaste

con tu néctar,

al son de tu melodía

bailamos toda la noche

deslizándote por mi cuerpo,

entre mis piernas, las tuyas

y en mi sexo tu fuego

llenando de tus delirios

mis entrañas,

en tus manos mis pechos

como copas de vino saciadas,

mis caderas acompasaban

tu ritmo…

y entre gemidos desbocados

ahogamos nuestros deseos.