15.9.12

Me recordarás
porque he sabido hacerte feliz,
porque he sabido satisfacer
tus más caprichosos anhelos,
porque te he amado
como nadie jamás te amará,
porque te he dado todo
sin pedir nada.

Me recordarás
porque te he regalado todas mis lágrimas,
porque en ti deposité toda mi fe...
Y qué hacer; ahora tú te vas y dime:
¿por qué?, dime: ¿cuál fue mi error?
todo lo puse a tu alcance.

No comprendes que al dejarme
ninguna esperanza en mí olvidaste,
sola me dejaste mirándome a los ojos
pero no a mi corazón.

Fue un adiós tan triste y doloroso
que no puedo ya olvidarlo
pues sentí que moría,
que el amor era sólo falsedad.

Pero un día volverás
diciendo que jamás me olvidaste,
que tu alma me gritaba,
que tu cielo se apagaba,
que tu senda muy estrecha se tornaba,
que vuelva a tu lado y que te haga feliz
como en aquel verano.