El miedo de vivir mi desvarío,
no me haga retornar enloquecida,
mis manos no rehúsen tus caricias,
no silencien mis sentidos tus delirios.
Sentir como escálas por mi vientre,
como apura el ondulante palpitar,
lujúrias que comienzan a explotar,
dentro de mi cuerpo y en mis sienes.
Vuelan los momentos de placer,
breves tiempos ausentes de razón,
jinete huyendo raudo en su corcel.
Estás en mi ser, late al unísono conmigo,
el sosiego cansado nos alcanza inevitable,
cubriéndose el final de lánguidos gemidos.
Alumna en tu cuerpo...
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Se que es tu fantasía
se que me deseas desde el fondo de la clase
que tu pantalón crece y crece cuando ves mi trasero
que enloqueces al movimiento de ...


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