21.12.11


De hecho, aquello no significaba nada,
extrañas coincidencias se hundían,
permanecían agenas...

Sin embargo,
esas sensaciones inquietantes
ahí seguían...

Su presencia alterando mis latidos,
su mirada repitiendose en mis sueños
su tacto encendiendo mi deseo...

Trataba de imaginar,
de pensar lo que hubiese sucedido
de haber accedido a lo que enloquecía
mis ansias, a lo que alteraba mis sentidos.

Y esa mirada...
Me proponía un exceso onírico,
me absorvía con irresistible
fuerza.

Entonces...
que importaría ya,
despojarme, entregarme,
deslizarme suavemente al sueño,
a lo deliciosamente prohibido.